“Firmé para quitármelo de encima.”
“No estaba de acuerdo, pero no quería líos.”
“Me dijeron que luego se podía modificar.”
Estas frases las escucho a menudo en el despacho. Personas que acaban de firmar un convenio regulador de divorcio de mutuo acuerdo y, al poco tiempo, buscan modificarlo porque no refleja lo que realmente querían o necesitaban.

En muchos casos, es demasiado tarde.
No porque la ley no contemple la modificación de medidas, sino porque no es tan fácil si no existe un nuevo consenso en esa modificación, lo que se firmó fue, legalmente, un acuerdo. Aunque no lo fuera emocional ni realmente.
¿Divorcio de mutuo acuerdo… o acuerdo impuesto?
El divorcio de mutuo acuerdo puede ser una vía rápida, sencilla y mucho menos dolorosa que el contencioso.
Pero para que sea verdaderamente útil, debe haber un acuerdo real, no una imposición disfrazada de consenso.
En la práctica, muchos convenios se firman:
- Con prisa, sin revisar bien cada cláusula.
- En desequilibrio, cuando una parte domina la situación (económica, emocional o legalmente).
- Sin asesoramiento propio, confiando en el abogado del otro o en el mismo profesional para ambos.
El resultado es un documento que cumple formalmente con la ley, pero que no resuelve bien el fondo de la situación. Y eso, a la larga, se convierte en un problema.
Caso real (adaptado): «Firmé porque me sentí presionada, ahora quiero cambiarlo»
Marta vino al despacho dos meses después de su divorcio. Había firmado un convenio donde:
Lo había firmado por “acabar rápido”, por miedo a que la otra parte se enfadara, y porque le dijeron que luego se podía cambiar.
Pero la ley solo permite modificar medidas si se acredita un cambio sustancial de circunstancias. Y eso, en tan poco tiempo, es casi imposible de demostrar.
El acuerdo, aunque injusto, es válido. Y Marta sigue hoy atada a un convenio que no refleja ni su realidad ni la de su hijo.
El error más habitual: pensar que “luego se arregla”
Uno de los grandes autoengaños legales en los divorcios de mutuo acuerdo es este:
👉 “Firma esto, ya lo cambiaremos si no funciona.”
Pero un convenio de divorcio no es un documento provisional. Tiene efectos jurídicos inmediatos, y sus consecuencias pueden durar muchos años.
Modificarlo no es fácil, ni inmediato, ni garantizado.
Y mucho menos si lo que se quiere cambiar es algo que ya se aceptó de forma expresa y libre ante el juzgado.
Divorcio de mutuo acuerdo ≠ Divorcio sin pensar
Si hay hijos menores, si hay vivienda común, si hay diferencias económicas…
Un mal acuerdo puede convertirse en un conflicto futuro.
Por eso, aunque haya entendimiento entre las partes, es esencial recibir asesoramiento individualizado y completo, para que lo que se firme:
✔ Proteja realmente a cada persona.
✔ Sea viable a corto, medio y largo plazo.
✔ Y no se convierta en una carga difícil de modificar.
¿Estás en proceso de divorcio o pensando en iniciar uno?
👩⚖️ Te acompaño a entender lo que implica cada cláusula del convenio y a negociar desde un lugar más justo y reflexivo.
Porque divorciarse bien no es solo firmar deprisa: Es cerrar una etapa sin crear un problema futuro.
📩 Puedes solicitar una asesoría inicial conmigo.
También puedes pedir cita presencial y visitarnos en nuestro despacho del Puerto de Santa María si prefieres una sesión presencial con Alicia León.


