¿Es recomendable hacer testamento si solo tengo un hijo con discapacidad?

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Nombrar una persona de apoyo legal o tutor

Muchos padres se centran solo en este punto: “¿Quién cuidará de él si yo no estoy?”. Y es comprensible. Pero el testamento puede —y debe— ir más allá del nombre de una persona tutora o curadora. De hecho es un error nombrar 

Organizar la forma en que heredará

Protegerle sin perjudicarle

En algunos casos, una herencia mal estructurada puede hacer que la persona con discapacidad pierda el derecho a ayudas como la pensión no contributiva o al acceso a recursos sociales. El testamento permite planificar esto con conocimiento.

Mar y Javier son padres de Diego, un joven con síndrome de Down. Hicieron testamento hace años, donde nombraron a la hermana de Mar como tutora futura de Diego. Hasta ahí, bien.

Pero cuando revisamos ese testamento juntos, vimos que faltaban decisiones importantes:
– ¿Quién gestionaría el dinero de Diego si heredaba una vivienda?
– ¿Se preveía que Diego necesitara acompañamiento en la firma de contratos?
– ¿Qué pasaría si la hermana de Mar no pudiera ejercer ese papel?

Habían pensado en quién, pero no en cómo. Y eso es lo que resolvimos reformulando su testamento: nombramos apoyos legales y un administrador, dejamos previstas alternativas, e incluso un pequeño legado para quien se hiciera cargo de acompañarle.

Hacer testamento cuando se tiene un hijo con discapacidad intelectual no es una formalidad: es una herramienta de amor, responsabilidad y previsión. No hacerlo o hacerlo sin el enfoque adecuado puede suponer dejar cabos sueltos que compliquen mucho su futuro.

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