Cuando se tiene un hijo con discapacidad intelectual, la planificación del futuro se convierte en una cuestión tan emocional como jurídica. Muchos padres se preguntan si, al tener un solo hijo, es necesario o incluso recomendable hacer testamento. La respuesta corta es sí, pero como todo en derecho, el valor está en los matices.
En este artículo te explico por qué el testamento es una herramienta clave incluso cuando hay un único heredero, cómo puede ayudarte a organizar el futuro de tu hijo de forma más segura y personalizada, y qué errores evitar si ya hiciste uno.

¿Por qué hacer testamento si mi único heredero es mi hijo con discapacidad?
Una creencia común es que, al tener solo un hijo, no hay conflicto posible: todo irá para él o ella, de forma automática. Sin embargo, en un testamento se pueden hacer muchas cosas y aunque siempre es recomendable hacer testamento, incluso cuando solo tienes un hijo, cuando ese hijo tiene una discapacidad intelectual, el testamento cobra más importancia.
Puedes echar un vistazo a mis publicaciones sobre derecho de familia y discapacidad en mi blog.
No se trata únicamente de a quién van los bienes, sino de cómo organizarlos y administrarlos de la forma más personalizada posible:
– Que reciba la herencia sin poner en riesgo sus prestaciones o apoyos públicos.
– Que esté acompañado por las personas adecuadas en la gestión de lo que herede.
– Que no haya bloqueos judiciales o intervenciones innecesarias que compliquen su día a día.
Un testamento bien hecho permite organizar todo esto con previsión y con sentido común.
¿Qué se puede establecer en un testamento cuando hay discapacidad?
Nombrar una persona de apoyo legal o tutor
Muchos padres se centran solo en este punto: “¿Quién cuidará de él si yo no estoy?”. Y es comprensible. Pero el testamento puede —y debe— ir más allá del nombre de una persona tutora o curadora. De hecho es un error nombrar
Organizar la forma en que heredará
A veces, no es el «cuánto», sino el «cómo». Puedes establecer:
– Un fideicomiso de residuo (lo que no use en vida pasará a otra persona).
– Un legado con condiciones (por ejemplo, que se use solo para cubrir ciertas necesidades).
– O incluso designar a un administrador de la herencia distinto de la persona que lo apoye legalmente.
Protegerle sin perjudicarle
En algunos casos, una herencia mal estructurada puede hacer que la persona con discapacidad pierda el derecho a ayudas como la pensión no contributiva o al acceso a recursos sociales. El testamento permite planificar esto con conocimiento.
Caso real (adaptado): Un testamento que se quedó corto
Mar y Javier son padres de Diego, un joven con síndrome de Down. Hicieron testamento hace años, donde nombraron a la hermana de Mar como tutora futura de Diego. Hasta ahí, bien.
Pero cuando revisamos ese testamento juntos, vimos que faltaban decisiones importantes:
– ¿Quién gestionaría el dinero de Diego si heredaba una vivienda?
– ¿Se preveía que Diego necesitara acompañamiento en la firma de contratos?
– ¿Qué pasaría si la hermana de Mar no pudiera ejercer ese papel?
Habían pensado en quién, pero no en cómo. Y eso es lo que resolvimos reformulando su testamento: nombramos apoyos legales y un administrador, dejamos previstas alternativas, e incluso un pequeño legado para quien se hiciera cargo de acompañarle.
No se trata solo de heredar, sino de cuidar a futuro
Hacer testamento cuando se tiene un hijo con discapacidad intelectual no es una formalidad: es una herramienta de amor, responsabilidad y previsión. No hacerlo o hacerlo sin el enfoque adecuado puede suponer dejar cabos sueltos que compliquen mucho su futuro.
¿Estás en esta situación?
Si tienes un solo hijo con discapacidad y aún no has hecho testamento, o si lo hiciste hace años y quieres revisarlo, puedo ayudarte a adaptarlo a vuestra realidad actual.
Contáctame para una primera orientación sin compromiso. Juntos podemos diseñar una planificación jurídica que te dé paz y que se adapte a vuestras circunstancias familiares.


